miércoles, 8 de septiembre de 2010

Los otros príncipes


Unanimidad. Esa es la palabra que define la designación del premio "Príncipe de Asturias" a la Selección Española de Fútbol. Unanimidad y sin duda merecimiento al buen trabajo realizado por un grupo de deportistas, que han destacado no sólo en su aspecto deportivo, sino transmitiendo una imagen de grupo, cohesión y deportividad. Fútbol es fútbol, y estamos en España. Sin duda la consecución del Campeonato del Mundo movilizó el pais, y dió una alegria y una insuflación de moral al mismo difícil de igualar, a veces hasta difícil de entender...
Buen trabajo, cohesión, grupo, deportividad y consecución de objetivos deportivos que por otra parte ya han demostrado los equipos de balonmano, fútbol sala, baloncesto...tenemos la suerte de que la"roja" ha sido ya campeona, y nó solo jugando con los pies.
Dado por sentado el merecimiento del galardón, tengo que reconocer que personalmente siento más admiración por otros candidatos, por los "otros príncipes".
El principe africano Haile, el que vuela sobre la tierra y el asfalto, el de la sonrisa permanente en la que no se refleja el esfuerzo, el ídolo de todos los que nos calzamos las zapatillas.
La princesa de las alturas, para la que no existen límites, que se juega la vida en cada aventura, en cada reto.
La princesa de la constancia, la calidad, el coraje, la mediática y cercana. La imágen femenina del atletismo español.
El principe de las canchas Barrufet. Guardian y señor de la porteria española. El gran jefe de la selección,con mando dentro y fuera del vestuario.Con una carrera plagada de éxitos internacionales, un palmarés inmejorable.
El principe del agua, pedales y asfalto. Demostrando cada dia su potencial y dejándonos con la boca abierta, y lo que le queda! Haciendo y motivándonos a hacer Triatlón.

Esfuerzo y individual. Trabajo y sacrificio. También merecen su reconocimiento. Enhorabuena a los "Otros Príncipes".

9 comentarios:

Rafa González dijo...

Coincido entrada y opinión. Aunque yo considero que no han acertado ni de lejos a la hora de conceder el premio. Cualquiera de los DEPORTISTAS que nombras para mí se lo merece de lejos muchísimo más que la selección.

Triatleta Caletero dijo...

Reafirmo tus palabras amigo. Un saludo.Oye esta wapa la entarda amigo te las has currao en?

Saturnino dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo; la selección no es que no se lo merezca, pero quizás hay otros deportistas que en estos momentos se lo merezcan más; pero el jurado va a lo fácil.
Un saludo.

manuel binoy dijo...

¿Y por qué no suprimir este tipo de premios?; son tan inujustos siempre; hay tantos que se lo merecen.

CarLitros dijo...

El premio príncipe de asturias se está convirtiendo en una pantomima. Creo que, a pesar de que lo que ha hecho la selección española de fútbol es un hito, de todos los candidatos era el que menos se lo merecía con diferencia, pero vende más dárselo a ellos que a cualquier otro.

Pero bueno, como el criterio de ese premio no está claro pues lo cambian continuamente, habrá opiniones de todo tipo.

Carlos dijo...

Complicado ser "justo" por mi parte disfrutando como disfruté ese día, como lloré......vi cumplido un sueño, bueno en parte.....el sueño en si hubiera sido marcar yo ese gol y levantar esa copa en vivo.....Los demás seguro que se lo merecían......pero ¿y el balón de oro? es justo ese premio? no creo en estas distinciones......son quizás populistas y circunstanciales.....

Miguel Angel dijo...

Genial entrada y reflexión, Paco. Nos ha hecho pensar a todos y, por lo visto, coincidimos con lo que piensas.

Un abrazo

Emilio dijo...

Como le he dicho a Alvaro, en las piscinas, carreteras o caminos hay principes mas reales que en esas esferas, pienso yo. Un saludo krak

tatiana dijo...

Hola que tal¡

Mi nombre es tania soy administradora de un directorio de webs/blogs, navegando por la red ví tu página y está muy buena, sería genial contar con tu site en mi sitio web y asi mis visitas puedan visitarlo tambien.

Si estas de acuerdo solo escribeme.
tancha2009@hotmail.com
Exitos, un beso